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Año: 1960, Fallos: 246:100 de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina

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100 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA puesto que ya no vuelve desde esa fecha a Buenos Aires, nos encontraríamos con que la fecha de rompimiento definitivo sería posterior a la fijación del nuevo domicilio que es el que regiría respecto a la competencia.

Como ya lo he manifestado, estoy de acuerdo con la tesis sostenida en la sentencia fundada en la doctrina y jurisprudencia a que anteriormente hice referencia, de la que se desprende que el momento que debe tenerse en cuenta para determinar el último domicilio conyugal a los efeetos de la competencia "es el del lugar en que ambos cónyuges residían en el momento de producirse los hechos constitutivos de la separación".

Examinada con este criterio la prueba producida y especialmente las enrtas cambiadas entre ambos cónyuges —traducidas de fs, 242 a 257— y en las que principalmente se funda el recurrente para demostrar que hasta el año 1954 hubo completa armonía entre aquéllos, llegó a la misma conclusión que la sentencia, de que las eartas hacen presumir una separación de hecho tácita y amistosamente aceptada por los esposos.

En: efecto, dicha correspondencia versa sobre la enfermedad de la esposa, educación de los hijos o bien sobre euestiones patrimoniales. Está redactada en la forma fría en que pueden dirigirse dos personas eultas, pero nada demuestra el deseo de mantener la convivencia e intimidad conyugal. No se encuentra en ellas una sola frase afectuosa de las que son tan comunes entre esposos que viven en armonía aunque estén radicados en distinta jurisdicción y por el contrario de alguna de ellas, como la traducida a fs. 244 vta. se desprende, aunque no se dirige directamente al marido, que la esposa tenía razones serias de resentimiento muy anteriores a la fecha de rotura definitiva, cuando dice: "Casi toda mi vida estuvo llena de desengaños, a todas mis obras buenas respondían con vilezas; moralmente sufrí mucho y sigo sufriendo." Es cierto que de esa correspondencia se desprende que el marido invitó a su esposa a que se le uniera en ltalia; pero esa invitación se hace con la misma frialdad como si se cumpliera un requisito puramente formal. En forma muy distinta procede con sus hijos hasta que consigue que vayan a vivir con él, mientras que con respeeto a la cónyuge, se limita a esa invitación formal y a pesar de que el marido no acepta como razón suficiente que explique la resistencia de su mujer air a vivir a ltalin —el que esté enferma y la confianza que tiene en su médico, desde que en Europa hay tan buenos o mejores profesionales—, no trata de averiguar enáles son las otras razones además de la invoenda que expliquen aquella resistencia; lo que hace presumir, como lo dice la actora en una de sus cartas, aunque de fecha posterior a la demanda. que aquél conocía esas razones, No surge, nues, de la invitación a que nos referimos dada la forma en que fué hecha ni de la demás prueba de autos, que el marido haya ejereitudo ni judicial ni extrajudicialmente las amplias fneultades que la ley civil le acuerda para obligar a la esposa a cumplir con su obligación de convivencia (art. 53, ley de matrimonio civil) y, por el contrario, lo que se desprende de tod: la correspondencia es lo que ya he manifestado; una fuerte presunción de qu: los cónyuges vivían en una separación de hecho tácitamente consentida.

Si a esto se agrera que desde el año 1949, como lo reconoce el demandado a fs. 712 vta. y así resulta de la prueba de informes, aquél vivía la mayor parte del año en el extranjero, ausencia que va progresivamente en aumento hast: que se convierte en definitiva desde enero de 1952 en ndelante y así se correlaciona con los hechos en que se funda la demanda, muchos de ellos muy anteriores a esta fecha, llego a las mismas conclusiones a que arriba la sentencia apelada. o sea: 1) que la residencia en el extranjero del demandado recién adquirió el elemento "animus" imprescindible para constituir domicilio, desde el año 1952, fecha que por otra parte acepta en subsidio el demandado; 2) que existía sepa

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Año: 1960, CSJN Fallos: 246:100 
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